José Pablo Buitrón

Edición por Soy Quien Soy

agosto 1, 2019

Mi nombre es José Pablo Buitrón, tengo 25 años y soy uno más del montón, un chico que trabaja en el negocio familiar, estudiante de arquitectura, a quien le gusta salir de fiesta de vez en cuando y convive con su familia.  Me apasiona la fotografía, así como viajar y conocer nuevos lugares. El asunto es que soy gay y mi historia va más o menos así: Para mí nunca fue un problema aceptar que soy gay. 

Comencé a sentir algo por otro hombre en secundaria, pero lo ignoraba, tal vez porque no sabía en concreto lo que estaba sintiendo o simplemente por no prestarle mayor atención al asunto. Fue hasta que estudiaba la preparatoria, cuando tuve la necesidad de contárselo a alguien, porque me sentía como un pez fuera del agua, completamente extraño, y era un pensamiento que estaba presente en todo momento, pero como a todos, el expresarlo a otra persona siempre me fue difícil.

Salí del closet poco a poco, hasta que comencé a aceptarlo y a ignorar el hecho de que era noticia para las demás personas, sobre todo para aquellas que te quieren. La primera vez que lo hice lloré mucho, porque estaba muy asustado, no sabía cómo iba a reaccionar la otra persona, pero cuando terminé de hablar, ella comenzó a llorar también y sus palabras fueron, “No debes avergonzarte por quien eres, yo te quiero porque eres mi amigo, no por quien te guste o no.”  Después de esa confesión, la situación mejoró un poco, la ansiedad y la depresión disminuyeron y la vida fue más fácil hasta que tuve que mudarme a Querétaro.

En Querétaro me encontré conmigo mismo, comencé a conocerme de una forma que jamás pensé que lo haría. Ahí conocí a mi primer novio, con quien viví la mayor parte de toda mi aceptación. Él se seguía escondiendo y aunque a mí no me importaba del todo, hacía lo mismo para protegerlo, respetaba su decisión. Pero comencé a sentirme incómodo al cabo de unos años, lo cual trascendió en la relación y ocasionó que termináramos. Lo que pasó después fue lo que considero el parteaguas de mi vida actual. 

Un día saliendo de la Universidad en la noche, mi padre pasó por mí y de camino a casa me solté a llorar en su hombro. Él no dijo ni una palabra en todo el trayecto, se limitó a tomar mi mano y a decirme, “Todo estará bien”. Hasta que llegamos a casa y ya sentados en el comedor comenzó a cuestionarme.  Tenía mucho miedo de contarle sobre lo que me pasaba e intentaba cambiar de tema o darle la vuelta por otro lado, hasta que él soltó la primera bomba: “Es por él, ¿cierto?”, dijo mirándome fijamente, como si ya supiera la respuesta. Terminé contándole todo, aún asustado porque no sabía qué reacción podría tener. Hasta que terminé de hablar y él me dijo: “No me importa quien te guste o con quien quieras pasar el resto de tu vida, lo que hagas y con quien es elección tuya y solo tuya; tú eres mi hijo y siempre lo serás, no hay más verdad que esa. Tal vez te será difícil al principio, lo es ahora porque puedo ver cómo te afecta, pero todo irá mejorando con el tiempo. Un padre no puede controlar la vida de sus hijos, por más que uno lo intente es imposible, los hijos deben despegar solos y, sobre todo, debes disfrutar tu vida siendo tú y no detrás de una máscara. Eso no es vivir.”  Para ser honesto, estaba muy sorprendido con su respuesta, jamás esperé una reacción así, sin embargo, sucedió y hasta la fecha es uno de los momentos que más atesoro de mi existencia.  Creo que, aunque realmente nunca sabremos cómo pueda reaccionar una persona, siempre vale la pena intentarlo porque alguien que te ama, está y estará contigo en cualquier situación, no importa si se trata de salir del clóset o de cualquier otra cosa. 

La conversación con mi padre terminó describiendo lo difícil que sería el camino para mí desde ese momento en adelante,  los insultos en la calle, las miradas y de lo complicado que es ser gay en un país tan cerrado y homófobo. Sin embargo yo sabía que podría con eso y más, porque al menos ya no me sentiría tan solo en un mundo tan vacío.  No digo que todo es color de rosa, porque no lo es, sino todo lo contrario. Los insultos en la calle sucedieron,  el “limitar” las muestras de afecto con la pareja en público también. Pero si algo he descubierto en todos estos años desde esa conversación con mi papá, es que todo mejora y bastante. El asunto está en no tener miedo, en atreverte a hacer las cosas, en decirlas, en ser quien eres y estar bien contigo mismo es lo más importante. 


Actualmente soy un libro abierto por completo, no oculto nada de mí y si las personas saben o no, me es indiferente, supongo que las que me aman están conmigo y las que tuvieron algún desacuerdo, ya no están, pero ¡hey! quien de verdad te quiere estará a tu lado a pesar de los desacuerdos, y ¿quién sabe?, tal vez puedas cambiar algunas formas de pensar, como me ha sucedido en varias ocasiones. La gente te pueden sorprender de muchas formas. Salir del clóset y aceptarte a ti mismo es un proceso complicado y en ocasiones puedes creer que estás solo en el mundo y que toda tu vida será así. Algunas veces también me siento así y entonces recuerdo a todas las personas que me han acompañado en estos años y no es más que un sentimiento que se desvanece pronto, pero it really gets better, el mundo está cambiando, nuestro país está cambiando y aunque todavía pareciera que falta mucho camino por recorrer, lo importante es salir a la calle siendo uno mismo, sin miedo y con la frente en alto.

Puedes encontrar a José Pablo en Twitter ( @__jpabloo ) o en Instagram ( @__jpabloo )

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