Abraham Briones

Edición por Soy Quien Soy

mayo 17, 2020

Vivir a través de una vida «perfecta»que crean en ocasiones los padres y la sociedad me orilló a vivir por mucho tiempo enojado y escondiendo lo que soy. Siempre dije que me gustaban las mujeres, incluso anduve con dos en su momento pero en pensamiento quería saber qué era lo que me atraía de los hombres. Conocí gente, mucha, pero nunca les dije mi nombre, siempre fue una vez y ya no los volví a ver. Siempre terminé viéndome al espejo diciendo «ése no eres tú, eso no está bien». Pero todo cambió años después, un familiar cercano murió, mi tía a la que tanto quise dejó de vivir y eso me llevó a una depresión que, ahora que lo veo desde otra perspectiva, fue el detonante de todo lo que traía en mí. Principalmente que se dieran cuenta de que no soy como los demás hombres y que necesitaba sacarlo.

 En ese tiempo dormía, despertaba y comía con la cabeza agachada, no decía una sola palabra, terminaba de comer, me iba a mi cuarto y me tiraba en el piso escuchando música y así hasta que terminara el día y volviera a empezar el otro. En algunas ocasiones me metía a los chats de ligue, hablo de 2005, donde conocía a la gente. Salía de casa, los veía y a veces me atrevía y llegaba, otras veces no. Pero un día conocí a alguien que inmediatamente me gustó, me dijo que quería que fuéramos algo más, me dio miedo, regresé a casa y callé. Ese día mi mamá me preguntó qué era lo que me pasaba. Yo le dije que nada y ella me reprendió diciendo que yo siempre pedía que me preguntaran qué me pasaba y que ellos nunca lo hacían y ahora que les interesaba yo no quería. En mi cabeza había un montón de cosas, pensé que si les decía me iban a correr de casa, que los iba a traicionar… un montón de cosas pensé, pero de tanta insistencia lo grité, enojado le dije que me gustaban los hombres y que era así desde hace tiempo. Ella me abrazó, se secó las lágrimas y llorando me dijo, no eres el único ni tampoco el último, así te voy a querer. Me dio un beso y un peso de encima se me quitó de inmediato, levanté la cara y poco tiempo después le mandé mensaje a la persona que había conocido recién y le dije, vamos a intentarlo. Mi mamá sufría en su interior mientras entendía que me pasaba pero nunca me lo demostró porque dejó que yo viviera mi vida. Esos días siguientes yo anduve feliz, muy feliz, comencé mi primera relación. A mi mamá no le cayó el chico, no le gustaba. Yo pensé que era la situación pero me di cuenta después que era el chico el que no le gustaba para mí. Con él duré solo unos meses hasta que me cambió por una chica, su religión peso más. Sufrí. 

Poco tiempo después le conté a mi papá, él andaba queriendo pedirle el divorcio a mi mamá y mi hermano y yo lo encaramos. Él decía que nosotros no teníamos ningún problema, que nuestra vida era feliz. Le conté mi vida de estos meses a través de una historia escrita, mi papá la entendió completamente, se levantó de la silla, pensé que me iba a agredir pero me abrazó y me dijo, “no sabía todo esto” y se fue a su cuarto. Fui feliz porque me aceptó de inmediato. 

Poco tiempo después conocí a un chico maravilloso, de inmediato me atrajo y comenzamos la relación. Miis papás al verlo cada rato ir a la casa le dieron la apertura, primero era en la puerta, luego en la sala, luego el domingo completo y enseguida era ir a la feria en familia. Me di cuenta que él sí era aceptado por la familia. Hoy llevamos casi 14 años de relación, casi 12 años viviendo juntos y casi 4 años de habernos casado. Fuimos la primera pareja de hombres que se casaron en nuestra ciudad y todos los medios nos quisieron para sus notas. Algunos solo obtuvieron nuestra voz, porque aún nos daba miedo lo que la sociedad pensará de nosotros. Somos maestros y no sabíamos cómo actuarían pero poco a poco nos fuimos abriendo hasta que se hizo viral y nos dimos cuenta de que la gente nos quiere y los que no, se alejaron. Todos a los que invitamos a nuestra boda, todos, fueron y creemos que hasta algunos colados más. Hoy somos respetados y queridos por nuestros alumnos y creemos que al trabajar en el mismo lugar, respetarnos y vernos como profesionales y como lo que somos, motivamos a los jóvenes a que se quieran como son. En nuestra escuela no hay discriminación porque se dan cuenta de que esto no es malo y de que se puede llegar lejos siendo quienes somos.

Puedes contactar a Abraham en facebook ( Ab Briones ) y en Instagram ( @ab_briones )

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